La soportable levedad de ser un Barbosa

Así es la cosa, dice Barbosa.
Porque cuando algo le atrae en internet o alguien le recomienda un sitio, Barbosa. siempre se hace la croqueta con que es una mágica manera o una ocasión única o una acción sorprendente de poder enfrentarse a su condición de lector virtual, esa realidad a la que tendrá acceso y luego de poder adaptarla y asimilarla y transformarla y/o conservarla como tal.
A Barbosa le rondan preguntitas existenciales del tercer tipo; ¿una vez consumido y digerido el texto digital, podré modificar mi entorno en base a lo leído?¿la experiencia como lector virtual está basada en la selección interna del texto?¿ser no ser virtual, es la cuestión?¿hoy, en el siglo XXI, somos lo que leemos en internet?¿filosóficamente existo?
Al finalizar la lectura, Barbosa no sabe muy bien si...(opción A) ha sido el texto que ha modificado su pensamiento, (opción B) si las palabras leídas las adaptó a su vida. 
Si la vida en si misma siempre está en progreso porque es la esencia de la vida ¿también podemos decir lo mismo de las plataformas de la web?, se pregunta Barbosa golpeándose el pecho en la zona del plexo solar..
Se come el bocho Barbosa con que nuestra vida cotidiana está limitada por la palabra textual y esa lectura diaria es lo que nos mitiga la angustia existencial frente a la pantalla. Todo por culpa de la jodida hiperconexión, dice Barbosa, ese maldito acceso sin limites que nos permite entrar a la  biblioteca universal borgiana desde donde leemos y escribimos.
Pareciera que ahora todo el conocimiento está dentro de la tecnológica informática, aunque parece efímera o discontinua y entonces nuestro entorno se transforma en una gran relación de textos, agrega Barbosa y se la cae una lágrima de cocodrilo cuando recuerda el último tomo de la enciclopedia universal que arrojó al tarro de la basura.
Barbosa se da cuenta que es un usuario de la red, ergo es consumidor puramente de textos, ergo su escala de valores se mide por el alimento de información que recibe de la red pero... ¿esto me beneficiará o me atrasará como lector?, vuelve a preguntarse un Barbosa muy ergo.
Y si... no queda otra que conectarse y teclear para no quedar fuera, sobrevivir así y cuando salimos de la matrix, superar el formato e imaginar que todo esto no es mas que un "poema universal" al que estamos todos invitados a construir para no morir en la trampa de la dualidad y dormir tranquilos sin frazadas, agrega un Barbosa tecnoptimista.
A Barbosa, en su calidad de antiguo lector analógico, al día de hoy, le cuesta un huevo pasar al formato digital aunque reconoce que esta nueva lectura tiene una onda expansiva maravillosa, por ejemplo, la velocidad para interactuar con las palabras en los enlaces o hipertextos. 
Lo que te perdiste Cortázar con tu tablero de dirección del rayuelomatic, ironiza Barbosa
Con cincuenta años, mi generación es mas analógica que digital, aunque este situada en una transición de ambas etapas. ¿Será por eso que en Feisbuck no encuentro a todos mis compañeros de primaria?, pregunta un angustiado Barbosa.
El fácil acceso a la ilimitada y profunda información que contiene la triple w hace que Barbosa se plantee como carajo manejarla. Mas que leer un texto en la web, Barbosa tiene una idea general de lo que se trata porque ahora aprendió a leer a una velocidad supersónica que le permite desplazarse visualmente en los textos como si las palabras fuesen pulsadores que va encendiendo y apagando a la velocidad de la luz, hasta anclar en lo que me interesa, sostiene Barbosa. 
Así es como Barbosa tiene dos opciones más; o se le inflan los huevos con la navegación tan superficialidad y sin contenido o se le mejora el marote neuronal porque este ejercicio de lectura digital le da la posibilidad de relacionar información y lecturas simultáneas. 
¿Medio vaso lleno o vacío? se pregunta Barbosa, en un silencio zopenco.
Muchos cibernautas (no es el caso Barbosa), se interrelacionan en foros de lecturas o blogs de autor y es aquí donde aparece el escritor con su obra y las posibilidades de interactuar en directo es tentadora. 
¿Esto será la transformación de la novela?, le pregunta un literario Barbosa, a la luminosa  pantalla de su ordenador.
Cataratas de opiniones de lectores,autores, críticos que van incorporando una nueva visión en la lectoescritura. ¿Suena a utopía? ¡vamos Tomás Moro todavía!, dice tontamente Barbosa, haciendo el famoso gesto "fuck you".
Y eso sin contar las extensiones en la exploración de un Barbosa lector diario en la red, a saber, los sonidos y las imagenes que hacen mas comprensible su lectura.
Lectura, piensa Barbosa rascándose el mentón, que por otra parte, en general es de manera vertical como en los antiguos papiros y esta direccionalidad en la lectura tiene que ver con el cambio al que estamos todos sometidos. Y hablando de Roma...¿cómo será el hábito de lectura en el futuro y hasta dónde nos modificará?¿cómo leerán las nuevas generaciones digitales? ¡Oremosss y hasta la victoria siempre!, dice Barbosa y, apaga su ordenador.

El estrabismo del puto capitalismo

Mi única casa es un albergue al que puedo acceder todas las tardes para dormir bajo techo. 
(Así terminará mi vida)
Hago telemarketing en una empresa de telefonía, intentando capturar clientes desprevenidos. 
(Total a mí me pagan)
Empaqueto galletas que tienen un alto contenido tóxico pero que solo se detectará con el tiempo. 
(No es mi responsabilidad)
Tengo a mi cargo a jóvenes cocineros que hago trabajar a destajo haciéndoles creer que saben cocinar. 
(Ja, ja, qué inútiles)
Mi estudio de abogacía asesora empresas para poder despedir gente sin indemnizarlas. 
(No tengo la culpa de ser más listo)
Nuestro banco fue el que mas creció en estos tres años, hemos abierto nuevas sucursales en todo el país.
(Gracias a la burbuja inmobiliaria pero no importa, ya tengo mis ahorros en un paraíso fiscal)
Me quedé sin trabajo hace dos años y no puedo cobrar ningún subsidio. 
(¡Qué mala suerte la mía!)
No he podido crear un comité de trabajadores porque eso significaría nuestro despido. 
(Tengo una familia que mantener...)

Revolver el tiempo

Inventó una máquina para viajar en el tiempo.
Parecía un gran reloj pulsera con forma de bicicleta.
Viajaría al futuro, unos cien años para empezar, estaría bien.
Muy orgulloso, conectó el super ordenador y ejecutó la orden de despegue.
Al arrancar, en un minuto había recorrido treinta años y a los cinco minutos, con ciento noventa años de vida.
Y ya estaba muerto.

Informe para la academia

Contaré toda la verdad.
Hace una semana establecí contacto verbal con un mono del Zoo de Corea del Norte. 
El animal logró comunicarse en nuestro idioma, el cual me preocupé de enseñarle en secreto durante más de año. 
Nuestro líder, al enterarse de esta información, decidió que ambos, el mono y yo, seamos recluidos en un centro militar. No revelaré, por su carácter científico, lo que me dice el mono, ya que para los militares, todo hace suponer que la fórmula de fusión nuclear a la cual he llegado y que ahora nos permitirá lanzar misiles con bombas atómicas a nuestros enemigos, es el resultado de la información que este simio me proporcionó.
Esto es todo lo que puedo decir al respecto y no estoy arrepentido. 
Aunque en otros aspectos sé que es demasiado tarde...
(¡Oh no! Identifico a las mujeres por el olor de sus culos y mi cuerpo está empezando a cubrirse de pelos y hasta mis dedos, ahora mismo, son demasiado gruesos para seguir manipulando el teclado... lo siento, hasta aquí llegué...)

Consecuencias de la extracción de sangre

Este es el preciso segundo donde veo una milimétrica aguja hipodérmica que perfora mi vena mientras una enfermera toda poderosa sonríe y extrae entre sus dedos el émbolo donde surge un líquido verde con pequeñas espumas blancas que rebotan dentro del vidriado de la jeringa.
Este será el precioso minuto cuando lanzaré por la boca algo verdusco similar a un vaho ulcerado y nadie podrá acercarse porque el hedor lo impedirá. Toda mi capacidad corporal aumentará. Lo lejano estará cercano, lo alto será bajo y observaré la solidificación de los músculos y sin prisa estaré encerrado dentro del cuadro de una historieta dibujada por una enfermera toda poderosa que reirá sin pausa cuando empiece a leerla y es cuando me digo a mismo que estoy muerto o estoy convertido en el increíble Hulk.
No tengo reloj. No llevo la numeración de una máquina sujeta a la muñeca. El ambulatorio de salud abre a las siete y tengo cita a las ocho. Creo que llegaré fuera del horario. En el pasillo de la entrada esta colgada y enmarcada, la foto de la enfermera toda poderosa. Pide silencio con los dedos apoyando el índice en la presuntuosa sonrisa de sus labios como si supiera que mi destino final será transformarme en un monstruo verde. Le guiño un ojo y me siento en el banco a esperar.
Y este es el determinado momento que veo llegar "hulkelandianos". Así los llamaré.
Los hulkelandianos son seres atraídos por la salubridad pública que desea conservar la estirpe de los humanos sanos. Seres anónimos y voluntariosos que estarían dispuestos a cualquier tipo de examen médico para sanar el mal que los asusta. Soy uno de ellos. Algunos sostienen un pequeño envase de plástico cerrado con una tapa. Hipnotizados y amodorrados chocan entre si, hasta caer apilados como parte de un tetris macabro. Se empujan y pisan como si estuvieran escapando por un túnel, única salida de un estadio de fútbol o abandonando el crucero de placer a punto de hundirse.
Basta que llegue uno para que todos los demás lo observen con atención esperando que pregunte:¿Quién es el último?, y es entonces cuando solo los mas lentos se quedan sin levantar la mano. Como obedeciendo una plegaria pagana, el que ha hecho la pregunta empieza a elegir a quien le corresponde ese nombramiento. Se genera una gran confusión puesto que uno hay un solo último sino varios últimos que portan el privilegio de serlo. La investidura de ser el último tiene varios candidatos. Nadie se calla, todos luchan por el último puesto hasta que algún hulkelandiano nervioso pide silencio y el ruido general se va volviendo una tensa calma de tele diario.
Llega una mujer hulkelandiana muy huesuda, de sus orejas brotan dos cables que terminan enterrados de un gran bolso colgado del hombro. Parece escuchar música aunque en realidad cualquier religioso diría que esta rezando.
Llega un hombre hulkelandiano, está despeinado y aparenta estar dormido, incapaz de modular alguna palabra, se rasca el cuero cabelludo y con disimulo se toca los huevos en un rincón.
Llegan dos hulkelandianos, esta vez una mujer con el hijo, tomados de la mano, el niño viene hablando solo como respondiendo algo que le dijo la madre antes de entrar, sin embargo ella no le responde, camina con la mirada fija en un cenit de un horizonte ficticio.
Llegan tres hulkelandianos más, una anciana temblorosa recubierta de vestimenta negra y un matrimonio. El hombre del matrimonio se ubica de pie contra los azulejos blancos, lleva puesta una chaqueta de pescador y cuando se agacha para atar el cordón del zapato izquierdo de la que parece ser la madre, le surge una pequeña joroba de su espalda.
Y este es el exacto momento cuando me arremango la camisa pero percibo que algo de la tela va partiéndose al medio y toda mi espalda se eleva hacia adelante mientras veo crecer los dedos de la mano y el pantalón explota por las piernas. Intento sostenerme en el asiento pero me tambaleo y escupo saliva verde al intentar pedir auxilio, parece que todo alrededor me aplasta, la camilla, la mesa, el biombo, las sillas y, caigo contra la enfermera toda poderosa que ha dibujado una cara nueva en mi rostro donde me veo como un gigante verde.
¿De verdad soy el increíble Hulk?
Han llegado mas hulkelandianos y la sala de espera se desespera. Son treinta personas que escuchan un número distinto al mío y mi mano escribe en una libreta verde que la anciana de negro vuelve a tener el cordón desatado, ahora del zapato derecho y el hijo lo ata con resignación.
La mujer huesuda se está durmiendo de pie y sus pies parecen elevarse cinco centímetros del suelo.¿El famoso síndrome humeral de los abductores?
El hombre despeinado ha sacado un peine y con la saliva intenta aplastarse el pelo. Dice que padece picosis genital húmeda.
La madre y el niño leen el mismo libro, discuten como daltonicos sobre el color en las ilustraciones.
El hijo de la anciana se queja de un dolor en el hombro pero igual se agacha, me mira y dice que le perdona el Mal de Parkinson a su madre menos los cordones desatados.
Tengo el número veinte y a medida que van entrando cada hulkelandiano pregunta quien tiene el número siguiente. Cuando uno termina de preguntar, otro contesta. Un hulkelandiano repite tres veces su número y se queja porque nadie le contesta. Ya he dicho quien tiene el número quince y nadie me ha dicho nada, dice.
Mi única solución será aceptar la brillante metamorfosis verde porque la enfermera todo poderosa ha decidido confeccionar con la jeringa, un tatuaje en mi brazo y una aureola verde crece hasta llegar al cuello y mi pensamiento es una inocente neurona verde que se inunda de furia.
Puedo ver como la enfermera toda poderosa me dibuja destrozando la puerta donde los hulkelandianos se desesperan por un número y es entonces cuando me río contagiado por la ironía de la enfermera toda poderosa.
Y este es el momento que salgo de la sala de extracción y los otros hulkelandianos dejan un espacio para que pase y allí están...
La mujer huesuda que sonríe con sus piernas ahora fluorescentes.
El hombre que se peleó con el peine tiene la entrepierna como una gran albóndiga.
La mujer y el hijo recitan en voz alta, verde que te quiero verde...
La anciana tiene las manos agitadas cubiertas de musgo y se los mira incrédula mientras el que se supone hijo busca como ocultar su joroba que contiene la chaqueta a punto de rasgarse.
Y este es el momento que la enfermera todopoderosa se asoma detrás de la puerta, pide un minuto de silencio y nos dice: ¡El siguiente!.

Los malditos plutonianos

-Plutón, fuiste...
Dijo el representante de la Tierra.
-Y las razones son de índole racial ya que se justifica en su lejanía y  fealdad. Sabemos que la embajada de Plutón en la O.N.U, ha presentado una queja expresando su malestar y ante estas declaraciones, los astrónomos terrícolas estamos pensando en retornar a la teoría de la Tierra como centro del sistema y degradar a Plutón de su función como planeta.
Un silencio atmosférico reino en la sala. El murmullo crecía desde las gradas inferiores.
-¡Protesto!- grito el Plutoniano- No es posible que los humanos se crean los dueños del espacio solar y son los primeros en contaminar con sus inservibles restos de chatarra espacial...
-¡Es verdad!- afirmó el Jupiterniano mientras levantaba su pesada masa corpórea amarronada.-¿Adonde pretendéis ir humaniodes? ¿O acaso olvidáis que vuestra vetusta energía de combustión  fue reemplaza por nuestros inagotables excrementos orgánicos? ¿Qué sucedería si nos negamos a enviarles nuestras materias fecales?
-Además-, dijo el pequeño ser verde representante de Marte -Su famosa escasez de agua potable fue reparada gracias a la hediondez de nuestros sistemas urinarios y sin embargo no he visto bicho mas deforme y desagradecido que ustedes...
-Y la capa de ozono reparada por el salado sudor de nuestras glándulas- agrego el Uraniano de tres ojos.
-Sin contar la falta de alimentos.¿Recuerdan el primer envío de nuestra espesa y nutritiva mucosa vitamínica?- preguntó una Venusiana narigona mientras estornudaba.
El hombre pulpo de Saturno no podía quedarse callado.
-¿Y que hay de nuestra cadavérica náusea que erradicó la contaminación radioactiva?-
El presidente Mercuriano sentenció:
-Escuchen humanos. Ya hemos soportado bastante su arrogancia. Esto no puede seguir así. Volveremos a nuestra situación anterior... Propongo una votación.
El veredicto fue rápido y conciso.
-¡A favor: 8. En contra: 1!-
-Señores y señoras, en el día de la fecha, el Sistema Solar, ha decidido por mayoría que la raza inferior de los terrícolas vuelva a su estado de soledad original, permitiendo de este modo su pronta extinción. Será justicia planetaria.

Correo y telecomunicaciones

Sr.
Antiguo del Sello
Calle de las cartas s/n
Villa del Cartero
Buzolandia

                                 Por la presente, paso a comunicarle a usted que ya no se escriben cartas a mano, con bolígrafo, puesto que existen los mails, mucho mas rápidos y efectivos. La información viaja a la velocidad del impulso eléctrico y el mundo virtual nos ha hecho ágiles y efectivos. Las noticias que suceden en todo el mundo  tanto personales o generales, son casi al instante de los mismo hechos ocurridos. No confíe en la naturaleza de un cartero que es humana e incierta como el pegamento del sello postal. Por el bien de su salud mental, ahorrese de ejecutar estas misivas naturales y de tener que trasladarse hasta la oficina de correo con todo lo que eso implica. ¡Actualicese hombre y mande un correo electrónico!
Atte

El Sr Byte


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Sr.
Byte
Calle @
Silicon Valley
Billgatelandia.

                             No me interesa su tecnología, reniego de eso si acaso significa dejar de enviar cartas manuales. Para su información aun quedamos náufragos digitales que arrojan sus botellas al mar y sabemos, llegan a buen puerto, aun con atraso. Yo puedo imaginar por dónde andará mi carta luego de introducirla en el buzón,  el largo viaje dentro de la cartera del cartero, la felicidad del destinatario cuando la recibe y su satisfacción en leerla. Hoy el correo de las cartas funciona con sangre, humanidad, sacrificio y no con la frialdad de un impulso eléctrico. ¡A la mierda Ud. y su tecnología! No sea vago y escriba a mano.
Atte

Don Antiguo del Sello

Escalera al cielo


¿Qué hacen estos músicos de rock en el más allá?

John Lennon: Se la pasa leyendo "El cazador entre el centeno" y tocando su canción favorita: "Imagina que está Yoko en el cielo", en un piano blanco sobre una gran nube con forma de manzana y llama todos los días a portería para ver si llego su esposa.

Jim Morrison: Abrió con Carlos Castaneda, un cielo paralelo.

Kurt Kobain: Como llegó tarde al nirvana, se transformó en estrella fugaz y se la pasa concediendo deseos.

George Harrison: Organiza conciertos para ángeles subdesarrollados de otras galaxias.

Frank Zappa: Duerme todo el día.Colgó un cartel en una nube:"No molestar, esto es muy aburrido, todo lo que tenía que hacer ya lo hice en la tierra".

Janis Joplin: Es amiga de una tal Lucy que vive en un cielo con diamantes.

John Bonham: Está fabricando una escalera para bajar a la tierra.

Luis Alberto Spinetta: Sale con el Capitán Beto a dar una vuelta por el espacio.


Bob Marley: Logró que San Pedro se hiciera rastafari y los dos se la pasan fumando colgados de una nube.

Jimy Hendrix: Adora quemar arpas en las nubes y organiza un ejército de ángeles con guitarras eléctricas que invadirán la tierra hasta aniquilar la música comercial.

El dibujante

Vive en un mundo de dibujos. 
Dibuja todo lo que ve, escucha y toca. 
Dibuja olores, la luz, las, las palabras y el viento.  
Dibuja un dibujo que dibuja. 
Piensa en forma de dibujo. 
Su catarsis es un dibujo. 
Sus ambigüedades son dibujos. 
Dibuja una mano y siente una mano.
Apoya el marcador sobre la hoja. Traza una línea. Se detiene.
La velocidad del trazo tiene que ver con la velocidad del ojo.
Es un ojo lento que toca.
Hace otra línea y otra, otra más. Son líneas. Una línea se encrespa, curva, zizagea, da vueltas sin parar, círculos.
El peso de la mano es el grosor de la linea. 
La línea es el estado de su conciencia, la línea le dice como se siente.
Nervioso, tranquilo, preocupado, apurado, ansioso, lento, pensativo, terco. 
La línea se conecta con él como el espejo de su alma.
Él es una línea, luego existe. 
La línea nunca se equivoca, la línea le sigue por toda la hoja. 
La línea es el sonido de su mundo interno, la realidad muda, única forma real. 
Su mano obedece a la línea y se endurece cuando la línea ordena y le dice:
No te detengas, dibújalo...
Y la mano va detrás del dibujo.

Ultimas crónicas marcianas

Cuando el todo terreno "Curiosity" envió la primera imágen, en el monitor apareció un ser de aspecto lánguido y ojos amarillos, sentado sobre una roca. 
Leía "Crónicas Marcianas", de Ray Bradbury.
A 80 millones de kilómetros, desconfiamos y volvimos a verificar los datos del sotfware.
Sucedió una interferencia y luego, en la pantalla,  por fin vimos el famoso paisaje desértico, rodeado de dunas con polvo rojizo.
¿El extraño habitante había desaparecido?

(Lo supimos; otro montaje espacial del gracioso Stanley Kubrick)

Kafkarma


"Al despertarse Gregor Samsa una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en su cama transformado en un monstruoso insecto"

Al despertarse la cucaracha una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en su cueva transformado en un angustiado Gregor Samsa.
Al despertarse la morsa una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Londres transformado en un Beatle.
Al despertarse Carlos Saúl Menem una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Africa transformado en presidente de Burkina Faso.
Al despertarse el rey Juan Carlos una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en un zoológico transformado en un elefante blanco.
Al despertarse el Che Guevara una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en la pared transformado en un póster plastificado.
Al despertar Ernest Hemingway una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Pamplona transformado en un toro de lidia.
Al despertarse el papa Francisco una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en el gasómetro transformado en jugador de san lorenzo,
Al despertarse Picasso una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en el cielo transformado en un meteorito.
Al despertarse Pinochet una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Solentiname, Nicaragua, transformado en poeta.
Al despertarse Evo Morales una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en La Paz transformado en el Ekeko.
Al despertarse Ghandi una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Auschwitz transformado en un soldado nazi.
Al despertarse Clark Kent una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Hanoi transformado en un vietnamita.
Al despertarse Fidel Castro una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Egipto transformado en Tutankamón.
Al despertarse Sócrates una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en una plantación transformado en una uva moscatel.
Al despertarse Hitler una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en el Tibet transformado en un maestro zen.
Al despertarse Diego Maradona una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en un estadio de fútbol transformado en una pelota.
Al despertarse Bill Gates una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en los Andes transformado en un pastor de ovejas.
Al despertarse Cristina Kirchner una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Sevilla transformada en una gitana.
Al despertarse E.T una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Viena transformado en Sigmund Freud.
Al despertarse Walt Disney una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Chiapas transformado en el Sub-Comandante Marcos.
Al despertarse George Bush una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Bagdad transformado en un irakí.
Al despertarse Silvio Berlusconi una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Nueva Orleans transformado en una gran larva negra con bata.
Al despertarse Lady Gaga una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en el Vaticano transformada en una anciana hermana superiora.
Al despertarse Hugo Chavez una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en China transformado en un  minero.
Al despertarse Carlos Gardel una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Viena transformado en una nota musical.
Al despertarse Rajoy una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en Barcelona transformado en un catalán de esquerra repulicana.
Al encontrarse Urdangarin una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en un circo transformado en un payaso.
Al despertarse Julio Cortázar una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en la pampa transformado en un gaucho.
Al despertarse Ben Laden una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en el Océano Pacifico transformado en un hipocampo.

Llamado solidario

Somos luchadores anónimos que nos reunimos todos los sábados a las 12.45 hs, en el Centro de Residentes Armenios, en calle Rosseau 3346, Capital. 
Como todos sabemos, la levitación es uno de nuestros males contemporáneos.
Muchos tratan de salir de esta adicción pero sólo unos pocos logran superarla.
Es necesario un trabajo grupal y tratamiento especializado a cargo de expertos en el tema.
Nuestros encuentros coordinados por profesionales, son previamente planificados y ningún detalle queda librado al azar.
Sabemos que la sociedad nos ayuda a combatir este flagelo, aunque las autoridades lo ocultan.
Nosotros deseamos poder salir adelante para reincorporarnos al ciclo productivo pero no es fácil seguir caminando a 50 cms del suelo. Luego de un intenso tratamiento, muchos intentan caminar con los pies pero no lo logran.
Hacemos un llamado a la solidaridad a todos aquellos que se quieren plegar como voluntarios y trabajar para que la levitación sea erradicada de una vez por todas de la faz de la tierra.
Vuestro aporte por pequeño que sea, es importante, desde un ancla fuera de uso hasta zapatos con suela de plomo.
Desde ya muchas gracias por vuestra atención.

A.L.A
 (Asociación Levitadores Anónimos)

New cocina conceptual

Bolas de Heiddeger en alcanfor.
Se mojan las bolas de Heiddeger en leche desmaltada, se deshacen bien con los dos dedos y después se echan en una palangana con agua fría, luego se dejan en remojo y poniendo un poco de ganas, se les echan algas, se les da un ligero calor y se sirven. Comer despacio, pensando en la existencia.
Huevos dorados de Sartre en almibar.
Se fríe un poco de cebolla, se toma carne de cocodrilo del Nilo y se pica junto con la bellota frita, se pone en una fuente y se le echa miga de cucaracha mojada en leche, todo junto se hace polvo, después se baten huevos dorados de Sartre previo refrito en una sarten con champagne francés. A cucharadas se sorbe caliente. La pasta que quede algo espesa. Se vomita luego.
Salsa para agnósticos.
En una sartén sin aceite se tuesta una poco de duda bien picada. Se echa caldo de nihilista en una cacerola y allí se echan las páginas tostadas y al dar un hervor, se leen en privado.
Frituras para aprovechar sobras de estructuralismo.
El coco, garbanzos, carne, tocinos, jamón, etc. Se pica todo si se expone al sol. Se le echa un poco de leche y se fríe a patadas. Resultan muy buenas y espirituosas para entender los noticieros de la televisión.
Albóndigas a la Shopenhauer.
Se cuecen con mucha voluntad, cinco o seis patatas gordas y mofletudas como la piel de Shopenhauer, así como están se machacan en el mortero, se les echan tres yemas de huevos y se baten bien al ritmo de la noche. Luego se les agregan las tres claras batidas a punto de agua nieve de Alemania y se afirma con cucharadas en manteca de vacas suizas. Si se quieren para postre, no hay mas que espolvorearas con azúcar idealista cuando se van a servir.

El cazador entre el certámen

Sabía que era él. 
Escondía su pelada entre la concurrencia pero bastó una mirada.
Un hijo bastardo de la literatura. Un cazador de certámenes. 
Cuando el jurado lo nombró, subió al atrio a leer su relato ganador. La voz incorrupta, neutral, impasible. Al terminar de leerlo, dibujó una tenue sonrisa de satisfacción pero lo disimuló entre los aplausos. Tanta hipocresía.
Hubiese sido capaz de denunciarlo delante de todos pero me contuve para no estropear la ceremonia.
Al finalizar el vino, lo reprendí en un rincón de la sala, con la copia del relato ganador pero de otro concurso. ¡Yá se quién eres!¡Te conozco mascarita!. 
El impostor no se lo creyó. 
Lo alcancé en la escalera y le golpeé con el tomo más voluminoso del Diccionario de la Real Academia Española.
Sus últimas palabras fueron: ¡Ostia,esto no lo repito!

El terremoto del Califa

Milione o más conocido como Marco Polo, cuenta que en uno de sus viajes, un Califa llamó a todos los cristianos que eran sus súbditos y les ordenó que en diez días debían trasladar un monte cercano a la ciudad, alegando que si profesaban una gran fe, serían capaces de moverlo como así dice en las escrituras. Caso contrario serían ajusticiados.
Estando así las cosas, fueron pasando los días y el Califa se refregaba las manos de satisfacción al ver desde la ventana de su palacio, la masiva presencia de aquellos infieles "llorosos e implorantes, todos con una intensa concentración de la voluntad y del espíritu hacia una meta ambicionada y salvadora", (según un tal Francisco Zingaropoli al opinar sobre el milagro de la montaña de Bagdad).
Al noveno día, un gran estremecimiento agrietó las paredes del palacio y generó el terror entre los habitantes. 
El Califa, entendió que aquel temblor, había sido producido por el movimiento de la montaña y de inmediato ordenó el perdón de los cristianos.

Aguirre, la furia del lunes

El lunes, Aguirre comenzó el plan para no fumar más, como lo había prometido el domingo. Los lunes son buenos días para iniciar algo. Un final de un examen  o un trabajo nuevo, por ejemplo. Aún así, se llevó al trabajo, el paquete de Marlborro con los once pitillos que le quedaban.
¿Por qué llevarlos? ¿Acaso no empezaría la abstención o era un simple simulacro?¿A qué estamos jugando Aguirre? ¡Ey Aguirre! ¿Qué haces?
Cerca del mediodía, Aguirre sintió un apetito nicotina pero se lo aguantó al pie de la letra. Como sea llegaré, dijo. Aunque tenga que estrujarlos, machacarlos de a uno, solo me basta levantar la mano hasta el bolsillo del saco y apretar los dedos como si fuera a jugar una pulseada y ya está.
Por la noche, le pareció ver frente al espejo, unas manchas amarillentas parecidas a sutiles aureolas pigmentadas en la cara. Son los síntomas de no fumar, no pasa nada, fantaseó.
Llegó el martes y Aguirre aún recordaba el desconcierto de su ansiedad del día anterior. Se desmoralizó al pensarlo. Solo había sido un mal deseo frustrado. De tanto darle vueltas, al final extrajo el paquete y quizás haya sido el rojo de la etiqueta de la marca o quizás su furia interna. Acto seguido, el encendedor, click, y fumó tres cigarrillos al hilo. El humo azul expandiéndose suave por los orificios nasales, las vueltas en el aire de la respiración lenta y desordenada. ¡Qué placer Aguirre!
Sin embargo por la tarde su voluntad, al recordar la promesa del domingo, no puede ser, se reforzó y lo del lunes pasó al olvido.
Un tropezón lo tiene cualquiera Aguirre...
Comenzó el miércoles con todas las pilas, vamos todavía, yo puedo. Se sintió pleno, positivo, ágil, despierto, vital, único, creyó más que nunca en el plan y hasta lo comentó en el trabajo. No fumo más señores. Aguirre dejó el tabaco. Chau cigarro. Los efectos de su nueva vida sin humo y se acostó super satisfecho. Soñó con un pulmón lleno de oxígeno.
El jueves por la tarde, sin saber por qué, volvió a recordar la debilidad del lunes y el bajón del martes también merecía un reconocimiento. Se fumó uno. ¿Por qué pensar que todo va bien cuando al segundo día rompí la promesa? Esta vez se acostó acongojado. ¿A qué viene el pasado? Insomnio y a eso de las tres de la madrugada, uno, solo uno para apaciaguar y a dormir.
Ya el viernes, cuando las fuerzas comenzaron a flaquear, se plantó frente al espejo del baño y con una tijera fue cortando los últimos seis cigarillos que descansaban en el paquete.
¿Qué clase de vicio te domina? Eres un idiota Aguirre, que no considera los logros, sometido a las debilidades...por favor. 
Quedaron las mitades desparramadas por el suelo. Aguirre las miró y las pisó y, luego las barrió.
Fue el sábado cuando despertó con el cerebro rebozante de nicotina y compró en el kiosco dos paquetes para fumarlos todos, todos, en compensación de  la semana. Dos Marlborro, por favor. A la mierda el plan ¿Para qué?
El domingo, ya con tiempo para reflexionar. Mañana empiezo, dijo.
Mañana Aguirre.
El lunes.

Problema y solución


Siempre se ahogaba en un vaso con agua.
Lo solucionó con agua oxigenada.

Entorno poético

Cuando escribía dentro de su habitación, sus poemas eran lúgubres, pesimistas, barrocos, pesados, largos y confusos, incomprensibles, góticos.
Cuando se sentaba frente al río, sus poemas eran alegres, nostálgicos, rima libre, simples y directos hasta  memorables.
Él se definía como un "poeta maldito".
Y su madre lo adoraba:
"¡Ay, mi hijo escribe una poesías de lindas...!"

Del verbo subestimar

Una débil brisa de primavera planeó sobre la playa y movió unos granos en la arena.  
Tanto le gustó que remontó hacia arriba y bajó en picada contra los árboles del bosque y con fuerza, sacudió los troncos hasta desprender las últimas hojas secas.
No dudó en acumular energía hasta convertirse en ráfaga que despabiló todas las aspas de los molinos en la llanura.
Sin embargo, no conforme y esforzándose en ser más violento remolino, se volvió huracán y apuntó sus garras hacia un poblado, descascarando los techos de las casas.

Tanto éxito logró que incorporó fuerzas de otros vientos y se transformó en tornado y salio a enfrentar a la ciudad, totalmente exitado.
Allí, derribó coches, arrancó árboles, sacudió edificios y del estallido de cristales en las marquesinas se cargó algunos heridos.
Cuando quizó volver a repetir, se dio cuenta que había llegado a la playa y se reconoció en una débil brisa.
Y se fue silbando bajito...

El mosquito

En una casa. Verano. Tres de la tarde. Calor abochornante. 
Solo se escucha el zumbido infernal de un mosquito. 
Ella lee "Cien años de soledad".
El parece dormir. 
De pronto, un sutil sonido de la débil flatulencia.
La anciana interroga con la mirada a su anciano.
-Yo no fuí ... fue el mosquito -
Y ambos ríen sin parar.

Jaguar

Me dijeron que debía partir, no era mi sitio y si permanecía, peligraba mi existencia. 
Mis hermanos mayores me lo advirtieron: "Si deseas a nuestras hembras, te mataremos".
Hoy he llegado al límite del mundo, aún soy joven.
Por el camino devoré pecaríes y matacanes pero al abandonar la selva, mientras arrastraba entre mis colmillos a un ternero, unos hombres con palos de fuego lastimaron mi ojo derecho.
Mi madre me contó que nuestros antepasados humanos, nos adoraban como a dioses, sin embargo hoy se pelean por nuestra piel. 
Los antiguos humanos, esculpieron nuestra figura en las pirámides de piedra y ahora, sus descendientes dicen que son jeroglíficos sagrados que delatan una senda hacia el fin de un milenio.
No he visto ese camino milenario, mas bien creo haber visto el fin de mi especie.

Insomnio

Contó dos ovejas pero la asustaron con el balio.
Contó cinco elefantes sobre la tela de una araña pero perdían equilibrio y se desconcentraba.

Por fin se durmió.
Soñó con una ovejita atrapada en una tela de araña y otra que pedía socorro.
Cuando despertó, cinco elefantes le caía encima.

Europolis

Las grandes devaluaciones ya habían ocurrido. Las terribles primas de riesgo habían quedado atrás con la llegada de los rescates. Desde la desgastada popa, protegida por auténtico cuero skinhead, ella observaba orgullosa su ejercito, convencida de la superioridad germánica. Ninguna otra mujer aria lo había conseguido, ni siquiera Margareth Thatcher.
Hombres de negro, banqueros suizos, financistas del fondo monetario, todos habían acudido a su llamada. Los éxitos anteriores en los saqueos en Grecia, Irlanda y Portugal, incluso España, avalaban su valentía. Era la imagen de la Walkiria tan amada por el Kaiser. Ella era una de las elegidas para la gloria, la llamaban, "La ira de Thor". Fornida como camarera alemana en pleno Oktoberfest, portaba entre sus alforjas, una arma de destrucción masiva, la temible espada del desempleo y la recesión.
Su rostro guardaba el origen de todos los males.
Muchos decían que era la reencarnación de la peste negra, otros que había sido poseída por un Herr Komandante de la Gestapo pero en los combates ella jamás se quedaba atrás, micrófono en mano, arremetía contra lo que se cruzara en su camino.
Algunos decían que el brillo rojizo de sus ojos era idéntico al mismísimo Odin. Había llegado el momento. Se haría con todo el sistema bancario y financiero, donde otros habían fracasado intentando una guerra mundial, ella con el sutil encanto de los ajustes económicos, se convertiría en  ReinaEmperadora y su recuerdo permanecería por siempre. 
Angelina MerkeldonaTerminator por fin arrasaría Europolis.

¿Y si la sincronía existe?

En el mismo minuto que una mujer pide limosna en una calle de Bagdad provoca que un camarero italiano se olvida del pedido en una mesa, un señor de anteojos negros no recuerda el nombre de una calle en Granada y en la oscuridad de un pasillo, una señora empuja por la escalera a su vecina irlandesa.
Pero también... 
La pelea de cuatro monos en Gibraltar hace caer una fila de pingüinos en Tierra del Fuego.
El largo túnel de lombrices negras en una isla griega, mueven la corteza terrestre en una playa en México.
Tres ardillas que muerden nueces en el Central Park, generan avalancha en un desfile de soldados por la Plaza Roja de Moscú.
Incluso además...
Una manada de elefantes enfurecidos originen un suicidio colectivo en una secta religiosa.
Un cocodrilo herido por un disparo haga que un comando de marines masacre una aldea en Afganistán.
Un perro rabioso enjaulado en una perrera estimula a un lider norcoreano a lanzar un misil hacia la frontera del país coreano vecino.

Palomas

Nunca hizo aportes para su pensión.
Igual que los demás, se sentaba en un banco de plaza a ver las palomas.
No les daba de comer, se las comía...

La fábula de Plic y Plac

El presidente de la república ha decidido cerrar los ramales de trenes que dan pérdida.
De esta manera deja sin comunicación a pueblos del interior cuya único cordón umbilical con la metrópolis, es la vía del tren.
Plic y Plac, son dos jubilados ferroviarios sentados en un banco de una plaza que leen esta infausta noticia. 
Antes de que ocurra el cierre definitivo, idean un plan y deciden secuestrar un tren.
Plic trabajaba como conductor de locomotora y Plac era guarda de vagón, de esta manera pueden eludir todos los controles.
En cada estación, reúnen a todo el pueblo. 
A los más pequeños le regalan globos y les cuentan una historia. 
A los más grandes les relatan algún episodio de sus vidas y le convidan con un vaso de vino.
Se llama : El tren de la alegría.
Para demostrar que los ramales son necesarios para la comunicación, deciden separar los vagones entre: "habladores" y "no habladores". 
Cada pasajero que sube a un vagón debe respetar las normas.
En el vagón "habladores" es obligación del pasajero hablar con el compañero de asiento, sino lo hace, deberá retirarse y pasar al "no habladores" donde lo la obligación es contemplar el paisaje en silencio o dormir.
Y agregan dos vagones más, uno para lo que "desean hablar" y otros para lo que "desean ser escuchados".
La población empieza utilizar los trenes solo por para poder usar los vagones.
Las autoridades incautan el tren pero ante le gran éxito obtenido les interesa la idea de los jubilados y deciden aplicarlo.
De esta forma se impide la clausura de las vías.
Asientos para habladores, asientos para no habladores, asientos para contar, asientos para escuchar.
Y así fue como en una estatua de la capital del país, reza esta frase.
"A Plic y Plac, dos abuelos que cambiaron la patria".

Síndrome cinemascope

Cuando las cosas no le salían como quería, le brotaba el síndrome Forrest Gump.
Cuando no podía solucionar un problema, le brotaba el síndrome Ray Man.
Es que el muchacho...alquilaba muchas películas.

Palabras eyectantes

Doctor, mi problema es que a medida que leo, termino con las palabras, es como si desaparecieran...
¿Cómo es eso? Cuénteme...
Por ejemplo empiezo a leer un libro, cualquiera, no importa el tema y al rato aparece alguna palabra de las que llamo digamos eyectantes...
¿Eyectantes? ¿Palabras eyectantes? Mmmm...
Si, doctor, de eyectar, de saltar, brotar, salir, porque salen disparadas como el asiento de un aviador de un jet cuando está por estrellarse contra el suelo, bueno, así salen del papel, eyectan.
¿Y qué le pasa luego, dónde caen?
Bueno mire, esas palabra eyectantes caen y se desintegran, por tanto el libro me queda incompleto y  hace que piense en otras palabras para reemplezarlas y de ahi...
Claro, entiendo ud se distrae, es normal y por eso dice que eyectan. Probablemente no le interesa lo que lee por eso le pasa.
No precisamente Doctor,  es que me interesa por eso sigo leyendo pero pensando en esas palabras eyectantes que ya no están.
Amigo mío ud tiene el cerebro... ¿cómo diría?... dislocado.
¿Le parece? Tan loco estoy...
No, no, tanto no... ¿ Ud ha tenido algún trauma de pequeño, algún recuerdo malo?
Bueno, era medio cabeza dura y mi madre hasta usaba un martillo para ablandarme...
Bueno, digamos que eso precisamente no es síntoma de locura y el método de su madre un poco rústico... digo que ud. por ejemplo, ¿Ud puede hacer dos cosas a la vez?.
No Doctor, eso lo no lo puedo hacer. Por ejemplo no puedo mirar la televisión y comer.
Precisamente eso no es difícil, lo hace todo el mundo.
Pero para mí sí lo es, ya le digo no puedo hacer mas de una cosa, solo me pasa con las palabras cuando leo.
¿Y qué más le sucede cuando lee?
A veces necesito leer como termina la historia para poder leer tranquilamente.
Ud. lo que sucede amigo que es un poquitín ansioso.
¿Ansioso?
Sí, precoz, digamos...
¿Precoz? No Doctor, no me mal interprete. No soy nada de eso, puedo permanecer en silencio en medio de un bochinche, impertérrito, mire como se lo digo.
Pero eso no quiere decir nada.
¿Cómo nada? He practicado zen, le puedo enseñar a permanecer sentado frente a un muro  para cuando tenga algún paciente medio denso como yo...
Ud me cae simpático.
¿Le parece Doctor? Es que no vine para eso.
¿Para qué vino entonces?
Por lo que decía anteriormente. Mis lecturas Doctor. Mis palabras eyectantes.
Tranquilicese amigo. Primero que todo piense, todo el mundo se distrae cuando lee, máxime si el libro es medio malo.
Cuando es malo no lo leo, con la primera página sé si lo termino.
¿Y sino?
Me cuesta, las páginas parecen de plomo en vez de papel.
Mire, mejor va a ser que siga leyendo lo que le guste y si le pasa eso con sus palabras eyectantes...
¿Qué hago?
Bueno, quizás solo sea una distracción pasajera.
Es que no crea que sea eso. Sabe, le cuento algo más... una vez fui anotando cada una de esas palabras eyectantes y fueron formando un mensaje secreto.
¿Entre líneas?
Sí Doctor, el autor del libro me dejaba un mensaje secreto... a veces eran indescifrables y otras veces, me contaba algo sobre los personajes que no publicaba en la historia.
¿Quiere decirme que hay mensajes subliminales en los libros?
Ajá.
¡Pero ud está mas loco que una cabra! Eso pasa solo con los discos de los Beatles y  solo pasándolos al revés...
¿Cómo me dice eso Doctor? Veo que no me entiende...
Perfectamente amigo, perfectamente.
¿Y entonces...qué hago?
Nada, siga leyendo y deje que su mente vuele que para eso sirve leer.

Tengo un pirata, tío.

¿Existen los niños adultos?
Esta es, sin duda, una pregunta recurrente, de manera pertinaz en la Cienciología americana del norte. Al respecto, el conocido actor de Misión Imposible, declaró hace poco que "nuestra creencia absoluta y milenaria está trabajando para determinar con exactitud, si dichos infantes son en la realidad, un producto de la naturaleza o una mutación de algunos habitantes, en cuyos países  nuestro departamento de marketing ha detectado y notado claramente la presencia de dichos niños con aspecto de señores mayores que podrían contener en sus subconscientes, mensajes secretos".
Sobran las comparaciones al respecto pero la existencia de los niños índigo, de alguna manera podría avalar que también existan infantes con otras características ajenas al común de la población infantil mundial. Los niños índigo, procedentes de Chile en su mayoría  todos lo sabemos, mas precisamente de la Isla de Pascua donde los rostros esculpidos en piedra lo confirman, son un claro modelo de un cambio en la génesis humana. Ya lo especifica Carl Dagal en su libro "Los drogones del Edén".
Estos pequeños índigos  tienen habilidades congénitas en su percepción y es probable que "su coeficiente esotérico supere al de un enano o hobbit", según declaración de una de sus máximas representantes, Dominic Freire, psicopedagoga, experta en niños de color índigo.
Es por todos conocidos El extraño caso de Benjamin Botton, película protagonizada por Bart Pitt, donde se cuenta la historia de un niño adulto. Sin embargo, este film, fue criticado por la misma Cienciología ya que el mismo Cruise la tildo de "falso y tergiversador, conductista y marxista".
Mas allá de estas vulgares consideraciones, en el caso de los niños adultos, la naturaleza dejaría de ser injusta con los seres humanos cuando toda la vida nos ha regalado la experiencia en la madurez y ¿para qué? todos sabemos que es como regalarle un peine a un pelado, llega demasiado tarde. De alguna manera, con estos niños adultos, intentaría reparar esta descompensación. Nacer con experiencia cambiaría todo, nos equivocaríamos menos y entenderíamos mejor los porqués de la existencia humana. Carl Dagal tendría que haberlo tenido en cuenta al escribir su tesis.
Fue así como debo confesar mi sorpresa al comprobar, en un viaje en tren a Madrid que estos niños adultos existen en verdad y están presentes hoy en la sociedad, sin que nadie los note o al menos intentan pasar desapercibidos entre la multitud.Cuidado con ellos porque superan a  los niños índigo.
Aquel día, me encontraba viajando en el Ave, digamos sentado en un asiento cercano al pasillo cuando desperté de un sueño liviano que el leve movimiento del tren de tan alta velocidad proporciona y comprobé que en realidad había despertado por el insistente llanto de un niño cercano a quien no logré ver porque se encontraba unos asientos detrás mío. Ya próximos a bajar, la madre de dicho niño lo colocó dentro del carro y lo dejó estacionado en el pasillo, justo al lado de mi asiento. El niño tenía una abundante cabellera rubia blanquecina, aunque luego dudé si aquello no serían más que canas y, me observaba con cierta frialdad. Tenía puesto un pequeño pantalón largo de pana de esos que usan los jubilados y una camisa azul que hacía juego con una pequeña corbata de plástico. Su aspecto casi impecable, hacían dudar de su movilidad anterior, ya que permanecía impertérrito en su posición de sentado, sin que ningún pelo de su cabeza se moviera, manteniendo en perfecto estado la raya del peinado, al costado izquierdo del cráneo. Ante la insistencia de su mirada, opté por hablar con él y le pregunté como se llamaba.
-Tengo un pirata... tío- fue su respuesta.
El niño adulto sostenía en su mano izquierda, un Play Mobil de un pirata.
Sorprendido por el tenor de su voz y la frase, decidí disimular mi asombro y mantuve el diálogo inocente e ingenuo necesario para este tipo de interlocutores infantiles. Volví a preguntarle su nombre.
-¿Qué pasa tío? ¿No te das cuenta de que soy un niño adulto?- dijo apenas en un susurro de voz, supongo para que no lo escuchara todo el pasaje.
Un poco incómodo por la característica de su impertinencia, no propia de la edad, le seguí la corriente, pensando que aquello se trataba de una broma macabra.
-¿Y como es que estás dentro de un cochecito para nenes?- 
-Nuestro padre nos ha abandonado, el muy cabrón y ahora tengo que cargar con mi madre, sabes, un follón porque esta un poco histérica, lamento si te he despertado con mi gritos pero no tengo otra opción que dar por saco para que no piense mucho y se vaya todo al carajo... al fin de cuentas sigo siendo un niño-
Intente mirar de reojo a la madre, quien ajena a nuestra conversación, ordenaba unos bártulos en su cartera. Los demás pasajeros tampoco parecían que notaban la clase de conversación que llevaba con este señor metido dentro del cuerpo de un niño, así que continué con la farsa, sin dar crédito a lo que escuchaba y veía.
-Oye...¿Sabes como salió el Madrid?-
El niño adulto simulaba que jugaba con el pirata de Play Mobil, un poco también para despistar a la madre que ahora dejaba perder la vista entre el paisaje exterior y su inocente hijo, un poco distante a nuestro diálogo.
-No tengo ni idea. Al final, no me has dicho como te llamas...-
-Tarsicio- respondió entre dientes.
¿Tarsicio?¿Qué nombre mas raro, nunca lo escuche en mi vida, pensé.
El tren iba disminuyendo la velocidad, algunas casas iban apareciendo detrás de las ventanillas.
-Mira, me muero por fumarlo, super guay de mogollón, sabes...-
Tarsicio se inclinó hacia delante como si iniciara un movimiento autómata, algo típico en los niños de su edad y en un momento, apenas extrajo de su camisa un cigarrillo envuelto en un plástico. La madre, atenta al vaivén del vagón, suspiró y se acercó hasta nosotros, bajando la cabeza.
-¿No le has dicho al señor como te llamas? Se llama Tarsicio pero le decimos Tati- me dijo sonriendo.
-¡Qué nombre mas original, me gusta!- respondí mirando al crío que ahora estaba como distraído observando las luces del techo.
Estábamos entrando en la estación cuando Tarsicio volvió a mirarme, su rostro lo decía todo, una mezcla de impotencia y astucia, el niño adulto sabia muy bien lo que quería y manejaba a la madre a su gusto. Guiñó un ojo y se metió el dedo en la nariz simulando extraer algo mucoso.
-¡Hijo, no seas guarro, anda!- exclamó la madre y con presteza refregó la pequeña nariz en el momento que Tarsicio ponía bien a resguardo su cigarro.
 La marcha se detuvo y me levanté del asiento sin dejar de controlar los movimientos de Tati quien había comenzado a gritar y patalear porque la madre no le prestaba atención.
-Saluda al señor, vamos- repitió la mujer empujando al hijo para que obedeciera.
Tarsicio seguía en su terquedad, no había manera de pararlo, saltaba en su silla y hacia inclinar el carro hacia ambos lados, impulsando los cortos pies, de arriba hacia abajo. La madre dejó de insistir y me saludó dando las disculpas.
Tarsicio también saludó, alcance a ver el movimiento de sus labios que se despedían en una muda frase. ¡Adiós ca-pu-llo!



El traductor

Cuando llegaron los humanos.
En la isla convivian en paz todos los animales. 
Intentaron dominarlos. 
No lo consiguieron.
Hasta que uno aprendió el idioma de los animales.
Los humanos no aceptaron los mensajes. 
La lucha continuó. 
La resistencia de los animales triunfó. 
Los humanos fueron expulsados. 
Menos el traductor, quien organizó la revuelta.
Pero al final, fue asesinado.
El idioma de los animales solo pertenece a ellos.

¿Por qué hay que ir al médico?

Soy inmortal, le dijo Borges a un un Troglodita que preparaba serpientes al escabeche en Alejandría.
Soy inmortal, dijo el niño fascinado, hoy he visto por primera vez nevar...
Soy inmortal, exclamó Icaro mientras volaba emocionado hacia el sol.
Soy inmortal, puedo ver nacer estrellas cuando todos las ven morir, dijo el astrónomo al borde de la lágrima.
Soy inmortal, dijo Aquiles, pero no me hagan bailar tangos que tengo el tendón inflamado.
Soy inmortal, me divierto creyendo en muchos dioses, decía mi hermano.
Soy inmortal, tengo mas de 100 amigos en Facebook y más de 5000 visitas en mi blog, me dijo la vecina.
Soy inmortal, dijo Perón, tengo una juventud maravillosa que me recordará para siempre.
Soy inmortal, huelo como tal, me gritó un mendigo.
Soy inmortal, siempre sueño con un deja vú, me confesó mi tía.
Soy inmortal, pero mi novia siempre me dice:
"Ve al médico a que te mire eso".

Los antiguos reencarnados de Dalmonia


Tu sobrino de 17 años, gran lector de temas extrasensoriales, te ha preguntado anoche cuantas vidas se necesitan para reencarnarse totalmente, como si la respuesta fuese una frase escrita en "La Enciclopedia Ilustrada de las Reencarnaciones". Así que hoy, un día mas con el frío de la mañana, has subido al autobús y has tratado de calcular cuantos seres humanos viven y mueren en el planeta y ha sido un número imaginario, el uno seguido de tantos ceros que no han podido entrar en tu mente y has hecho un esfuerzo también por subir al autobús, porque venía repleto de pasajeros y has hecho otro esfuerzo más por terminar esa cifra de tantos ceros, porque nada más insulso que un cero seguido de otro cero, más un cero, más un cero y has hecho otro esfuerzo para empujar a un señor de edad que por el sueño, los átomos o por una cercana reencarnación, vaya a saber uno, no podía terminar de subir al vehículo.
¿Qué clase de reencarnación podrá producirse luego de millones de años?¿En quién reencarnó el hombre primitivo? Preguntas de esa calaña mientras has sacado el boleto y has logrado ubicarte por el medio del pasillo sardina enlatada, de miradas abúlicas o reencarnaciones tristes, cuando has visto un asiento que se ha desocupado pero ocupado al lado, por un gordo hediondo y transpirado y que por esa razón, pensás, nadie quiere ocupar o reencarnar el asiento, así que por tanto has soportado a la señora que hablaba a volumen innecesario y le contaba una historia familiar a la compañera de viaje y a todo el pasaje. Que se calle o reencarne en una muda, te decís, y ahí no más, el teléfono móvil de una adolescente suena mientras ella busca y rebusca adentro de un bolso sin fondo y luego de descubrir que no tiene donde anotar una dirección dictada por una voz desde el más allá de la comunicación, otra señora, ya super reencarnada, le acerca un bolígrafo.
Y has visto que algunos se persignan y te has dado cuenta que el autobús pasa por delante de la Catedral y se te ocurre pensar, no sabes por que no te cuaja como un dios severo de antiguo testamento podría formar una triada con un hijo tan bondadoso de nuevo testamento... ¿O será que siempre los hijos son la antítesis de los padres aquí en la tierra como en el cielo y por eso nunca reencarnan dentro de la familia?¡Cuántos matices teológicos analíticos no tamizados pero funcionales, han generado la pregunta de tu sobrino esotérico, por favor! 
Y todo esto adentro de un autobús que viaja a la velocidad normal de un tráfico mañanero y estas ideas que viajan adentro de tu mente, en un vehículo adentro de una ciudad que viaja adentro de un territorio adentro de un continente que viaja adentro de un planeta que se reencarnará en otro planeta, aunque no sabes si este planeta es la reencarnación de otro porque entonces estámos en un serio problema terrícola y hasta aquí llega tu espacio virtual porque nadie podrá esforzarse en explicar que existe un sistema solar, un universo, el infinito, la nada, el cero más el cero, más el cero, más... no lo has creído, no te ha importado, todo eso está lejos de tu autobús, de tus emociones baratas, de tu desorden mental y solo te has conformado con la ilusión de un niño con la luz del sol desde la ventanilla y en ese momento el hilo de la vida ha hecho que concurrieras en esa mirada escondida y te has olvidado de todo, aunque ocurra lo que ocurra, un choque o el frío de la mañana que te ha hecho morir la punta de los dedos para que luego en primavera se reencarnen y algo se ha lavado en tu mente, ya no sabes nada de nada, cuando el espíritu de las ideas te despierta, cuestiona, enloquece, insulta, sacude, inmoviliza, encastra, ayuda, habla y no has tenido un pedazo de papel para anotar todo esto y has bajado del autobús y te has dicho que nunca más viajarás en colectivo y todo esto porque el árbol no te ha dejado ver el bosque, el bosque no te ha dejado ver la montaña que no te dejó ver el sol desde la ventanilla aunque solo querías ver el árbol que también reencarnará , por lo menos y así sabes que lo creían los antiguos moradores de Dalmoria, que animaron la existencia de un alma en las hayas y los robles.
"Siempre que derriben a uno de estos árboles, debe morir quien lo taladra o la menos quedar inválido el resto de sus días", decían.
Pero claro, ellos, los antiguos moradores de Dalmoria, nunca han reencarnado en los autobuses. 
Así cualquiera.

Nueve soles


Había una vez, en la tierra, nueves soles colgados en un árbol.
Cada día le tocaba salir a uno distinto.
Todos daban el mismo calor y eran del mismo tamaño. 
Sin embargo esperar ocho días para volver a brillar molestó a más de uno.
Los soles son muy soberbios como los nueve guerreros de la casa de Asterión.
Una mañana salieron todos juntos.
Se quemaron las cosechas y secaron los ríos.
Desde las sombras, un hombre sabio, les apuntó con flechas de hielo, derribándolos hasta dejar uno.
Por eso, nuestro actual sol, acobardado, debe esperar que pase la noche para volver a salir.