Así es la cosa, dice Barbosa.
Porque cuando algo le atrae en internet o alguien le recomienda un sitio, Barbosa. siempre se hace la croqueta con que es una mágica manera o una ocasión única o una acción sorprendente de poder enfrentarse a su condición de lector virtual, esa realidad a la que tendrá acceso y luego de poder adaptarla y asimilarla y transformarla y/o conservarla como tal.
A Barbosa le rondan preguntitas existenciales del tercer tipo; ¿una vez consumido y digerido el texto digital, podré modificar mi entorno en base a lo leído?¿la experiencia como lector virtual está basada en la selección interna del texto?¿ser no ser virtual, es la cuestión?¿hoy, en el siglo XXI, somos lo que leemos en internet?¿filosóficamente existo?
Al finalizar la lectura, Barbosa no sabe muy bien si...(opción A) ha sido el texto que ha modificado su pensamiento, (opción B) si las palabras leídas las adaptó a su vida.
Si la vida en si misma siempre está en progreso porque es la esencia de la vida ¿también podemos decir lo mismo de las plataformas de la web?, se pregunta Barbosa golpeándose el pecho en la zona del plexo solar..
Se come el bocho Barbosa con que nuestra vida cotidiana está limitada por la palabra textual y esa lectura diaria es lo que nos mitiga la angustia existencial frente a la pantalla. Todo por culpa de la jodida hiperconexión, dice Barbosa, ese maldito acceso sin limites que nos permite entrar a la biblioteca universal borgiana desde donde leemos y escribimos.
Pareciera que ahora todo el conocimiento está dentro de la tecnológica informática, aunque parece efímera o discontinua y entonces nuestro entorno se transforma en una gran relación de textos, agrega Barbosa y se la cae una lágrima de cocodrilo cuando recuerda el último tomo de la enciclopedia universal que arrojó al tarro de la basura.
Barbosa se da cuenta que es un usuario de la red, ergo es consumidor puramente de textos, ergo su escala de valores se mide por el alimento de información que recibe de la red pero... ¿esto me beneficiará o me atrasará como lector?, vuelve a preguntarse un Barbosa muy ergo.
Y si... no queda otra que conectarse y teclear para no quedar fuera, sobrevivir así y cuando salimos de la matrix, superar el formato e imaginar que todo esto no es mas que un "poema universal" al que estamos todos invitados a construir para no morir en la trampa de la dualidad y dormir tranquilos sin frazadas, agrega un Barbosa tecnoptimista.
A Barbosa, en su calidad de antiguo lector analógico, al día de hoy, le cuesta un huevo pasar al formato digital aunque reconoce que esta nueva lectura tiene una onda expansiva maravillosa, por ejemplo, la velocidad para interactuar con las palabras en los enlaces o hipertextos.
Lo que te perdiste Cortázar con tu tablero de dirección del rayuelomatic, ironiza Barbosa
Con cincuenta años, mi generación es mas analógica que digital, aunque este situada en una transición de ambas etapas. ¿Será por eso que en Feisbuck no encuentro a todos mis compañeros de primaria?, pregunta un angustiado Barbosa.
El fácil acceso a la ilimitada y profunda información que contiene la triple w hace que Barbosa se plantee como carajo manejarla. Mas que leer un texto en la web, Barbosa tiene una idea general de lo que se trata porque ahora aprendió a leer a una velocidad supersónica que le permite desplazarse visualmente en los textos como si las palabras fuesen pulsadores que va encendiendo y apagando a la velocidad de la luz, hasta anclar en lo que me interesa, sostiene Barbosa.
Así es como Barbosa tiene dos opciones más; o se le inflan los huevos con la navegación tan superficialidad y sin contenido o se le mejora el marote neuronal porque este ejercicio de lectura digital le da la posibilidad de relacionar información y lecturas simultáneas.
¿Medio vaso lleno o vacío? se pregunta Barbosa, en un silencio zopenco.
Muchos cibernautas (no es el caso Barbosa), se interrelacionan en foros de lecturas o blogs de autor y es aquí donde aparece el escritor con su obra y las posibilidades de interactuar en directo es tentadora.
¿Esto será la transformación de la novela?, le pregunta un literario Barbosa, a la luminosa pantalla de su ordenador.
Cataratas de opiniones de lectores,autores, críticos que van incorporando una nueva visión en la lectoescritura. ¿Suena a utopía? ¡vamos Tomás Moro todavía!, dice tontamente Barbosa, haciendo el famoso gesto "fuck you".
Y eso sin contar las extensiones en la exploración de un Barbosa lector diario en la red, a saber, los sonidos y las imagenes que hacen mas comprensible su lectura.
Lectura, piensa Barbosa rascándose el mentón, que por otra parte, en general es de manera vertical como en los antiguos papiros y esta direccionalidad en la lectura tiene que ver con el cambio al que estamos todos sometidos. Y hablando de Roma...¿cómo será el hábito de lectura en el futuro y hasta dónde nos modificará?¿cómo leerán las nuevas generaciones digitales? ¡Oremosss y hasta la victoria siempre!, dice Barbosa y, apaga su ordenador.